“Cuestiones abiertas sobre la gestación subrogada” : debate en la revista Dilemata.

PORTADAEl pasado mes de octubre, se publicó en Dilemata. Revista Internacional de Éticas Aplicadas una sección de debate dedicada específicamente a profundizar en los conflictos que se plantean en torno a la gestación subrogada. Fil-Nac estuvo presente en este número gracias a la contribución de dos de sus investigadoras, Ibone Olza, autora del artículo “Los aspectos médicos de la gestación subrogada desde una perspectiva de salud mental, holística y feminista” y Rosana Triviño, que llevó a cabo la labor de coordinación en calidad de editora invitada junto con el editor jefe, Txetxu Ausín.

Este monográfico presenta una pluralidad de voces que abordan esta práctica desde una perspectiva multidisciplinar, incluyendo planteamientos que van desde enfoques asistenciales propios de la ginecología, la psicología y la psiquiatría perinatal, pasando por la filosofía, los derechos reproductivos, la ética y el feminismo hasta el derecho o la legislación comparada. Los aspectos analizados se abordan con puntos de vista diferentes, incluso contrapuestos, de manera que en los distintos trabajos afloran argumentos a favor y en contra de la práctica de la subrogación que es necesario considerar ante una posible legalización. El número se cierra con una entrevista doble a Lydia Feito, de la Universidad Complutense de Madrid, y María José Guerra, de la Universidad de La Laguna, en la que ambas profesoras, expertas en gestación subrogada, reflexionan sobre los principales problemas que implica esta práctica.

Las posibilidades tecno-reproductivas, unidas a las condiciones socioeconómicas y culturales actuales, han hecho resurgir con fuerza una práctica antigua y no siempre pacífica: que una mujer lleve a término un embarazo cuya criatura resultante irá destinada a personas que no pueden concebir por sí mismas. Algunos países europeos, como Gran Bretaña, y ciertos estados de Norteamérica legalizaron la subrogación hace tres décadas, aunque puede decirse que su expansión se ha producido en los últimos diez años, con un alcance transnacional sin precedentes. Varios países se unieron a los pioneros en su legalización; otros están debatiendo sobre ello (a través de comités de ética nacionales o de comisiones parlamentarias) y los hay que optan por mantener su prohibición, como es el caso de España, al menos por el momento. En la actualidad, los conflictos y consecuencias de esta práctica han alcanzado tal magnitud que varios organismos internacionales, como el Consejo de Europa o la Conferencia de La Haya de Derecho Internacional Privado, están trabajando en el desarrollo de mecanismos internacionales para regularla.

La pertinencia del debate es evidente si atendemos al riesgo de explotación de mujeres en condiciones de vulnerabilidad, la desprotección en la que pueden quedar las/los menores nacidas/os a través de esta práctica y el desarrollo de una actividad económica vinculada al uso del cuerpo de la mujer como fuente de beneficios económicos